Puede que de niñas no apreciáramos todo el trabajo que conlleva ser madre. La dedicación, los sacrificios, las noches sin dormir, el amor… es impresionante todo lo que hacen por nosotras. ¡Se acerca el Día de la Madre y esta ocasión merece una buena celebración! Por eso, esta va por ti, mamá. Gracias.

 

Querida mamá:

No te lo esperabas. ¡Vaya sorpresa! Teniendo mi hermano poco más de medio año, te enteraste de que ibas a tener otro bebé. Una bebé. Me puedo imaginar tu cara de felicidad y sorpresa al saberlo. Después fueron las primeras pataditas, en las que ya iba haciendo acto de presencia.

Una vez pudimos conocernos, no había otros brazos que me diesen tanto cariño como los tuyos. No lo recuerdo, pero lo siento en el corazón. Verme reír, crecer, hablar, jugar o caminar era lo que te llenaba y te hacía la madre más feliz.

Siempre he sido una niña muy buena y tengo la gran sospecha de que fue gracias a ti. Me inculcaste los valores de la responsabilidad y de la obediencia. Para nosotras fue fácil cultivar la gran relación de la que disfrutamos hasta el día de hoy. Gracias, mamá.

Siempre me has transmitido lo orgullosa que estás de mí, de mis logros, de mi forma de vivir y quiero que sepas que ha sido gracias a ti. Crecer viendo la sostenibilidad como algo normal y lógico me ha hecho llegar a donde me encuentro hoy.

Las primeras joyas que me regalaste (y que la mayoría aún conservo con emoción y buenos recuerdos), me han traído hasta aquí. Por entonces no lo sabías, pero iba a unir dos mundos maravillosos como la joyería y la sostenibilidad ligada a los derechos humanos.

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Siempre has estado ahí con tus magdalenas de zanahoria acompañadas de su servilleta de tela. Me has escuchado y me has hecho sentir arropada. Te has molestado en enseñarme tu mundo lleno de valores, de amor y de contribución al prójimo. Para mí eso no tiene precio.

Hoy en día soy capaz de comprenderte, mamá. Ahora soy consciente del esfuerzo diario que requiere convertirse en una persona adulta. Incluso más si eres madre de tres joyitas, como yo. Hasta el día de hoy me has ido “formando” para ser la mujer que soy: soñadora, trabajadora y dispuesta a repartir todo el amor que pueda a los demás.

He de confesar que cuando me preguntan cómo hago para llegar a todo, siempre pienso en ti y en las demás personas que me apoyan a mí y a mi proyecto. Se trata de organización, por supuesto, pero también un apoyo tan grande como el tuyo. Siempre has creído en mí.

Gracias, mamá.

Por todo esto y más. No existen vidas posibles para agradecértelo y espero que mis joyitas estén tan orgullosas de mí como yo lo estoy de ti. Puede que no podamos elegir a la familia, pero a ti te elegiría un millón de veces más sin pensármelo.

Mamá, tú me enseñaste a ser agradecida y hoy quiero serlo contigo. El Día de la Madre está a la vuelta de la esquina y se convierte en una excusa perfecta para darte las gracias por pensar en mí siempre como una prioridad.

Para mí es un honor tenerte como madre. Me encanta que me sigas acompañando en este camino de la vida, poder ir a tu casa cuando mi cuerpo me pide descanso y encontrarte como el refugio que siempre has sido.

Por ello y por mucho más,

GRACIAS, DE CORAZÓN.

 

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